Ir al contenido principal

Familias Enfermas Emocionalmente


Lucas 6:43
"No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo,
ni árbol malo que pueda dar fruto bueno.
Cada árbol se conoce por su fruto."

Estos días de tranquilidad en mi hogar, me he puesto a reflexionar sobre la situación que enfrentan las familias en el diario convivir, con los años se aprende a discernir entre lo que es correcto o incorrecto, lo que funciona para una familia u otra. Sobre todo cuando se ha tenido la oportunidad de trabajar con grupos familiares donde la dinámica es distinta en cada una de ellos.
Es por ello que en esta edición quiero abrir un capítulo a las familias "enfermas".... A lo largo de mi vida profesional tuve que ver a muchas familias, como docente hice mucha investigación social donde registraba mis observaciones y analizaba los sistemas familiares para dar respuestas a estas.

En perspectiva una "familia enferma" es aquella que se sostiene en un círculo vicioso de situaciones en conflicto constante. Por ejemplo, cuando uno de sus miembros se presenta como victima, otro como victimario y están los que terminan como mediadores constantes o los "resolvedores de conflicto". Aunque no siempre son los mismos, este tipo de roles puede ser rotados a todos o parte de los miembros. Lo resaltante es que siempre, pero siempre mantienen el mismo estilo. El conflicto constante es el eje motivador que los mantiene unidos como familia y alejarse o decidir sanar es visto como traición.

La violencia doméstica es un claro ejemplo de una familia enferma, cuando uno de los cónyuges agrede física y emocionalmente al otro, esto puede volverse un modo de vida, una especie de juego donde el agredido constantemente reta al agresor para que se dispare la violencia. Luego llama a alguna persona cercana, a un funcionario o a los vecinos para que intercedan. Después, en poco tiempo vuelven a sus vidas como si nada hubiera pasado. (A menos que el agredido sea una victima involuntaria en el juego).

Existe otro tipo de "violencia" emocional disimulada, se puede observar en aquellas familias donde se cuestionan, descalifican o critican constantemente, tal vez por situaciones pasadas. Por ejemplo, cuando ha habido infidelidad por alguno de los cónyuges, cuando alguno de los hijos ha sido rebelde, ha dejado los estudios o ha cometido alguna falta. Entonces, se presenta el juego psicológico de cuestionamientos; porque tu me hiciste, me dijiste, dejaste de hacer, etc., luego viene la celebre frase: perdóname, no volverá a pasar.... A los pocos días se repite el drama.

Otro tipo de familia, es aquella donde se maneja la enfermedad como el punto de unión entre sus miembros, son hipocondríacos, sufren de todo y es una manera de sentirse amados, consentidos y llamar la atención de todos. La persona siente que solo puede obtener amor cuando dice tener una dolencia, entonces es la "víctima" que necesita la protección bien sea de los padres, hermanos, hijos o de su pareja.

Cualquiera que sea el tipo de motivación, las causas que crean un sistema familiar "enfermo" son: baja autoestima, incapacidad para expresar los sentimientos, querer tener el control de cada uno de sus miembros, necesidad de dependencia, entre otros.

Sería complejo dar respuestas generalizadas para "sanar" a este tipo de familia, pero si usted se identifica con algunos de los ejemplos, es hora de salir del círculo y buscar ayuda profesional.
La familia debe ser un centro de paz, de tranquilidad, donde podamos desarrollarnos como personas individuales, tener un espacio propio y a la vez ser parte de un grupo de apoyo constante. Los miembros están para motivar, para ser nuestros fans, para acompañarnos; no somos una masa aglutinada de gente que deben ir caminando según se le antoje al otro.

Somos individuos, con libre albedrío para tomar decisiones propias, pertenecemos a una familia, pero no somos de su  propiedad.



Comentarios

Entradas populares de este blog

El Amor en la Pareja.

Mirar tus ojos por vez primera
y sentir la emoción del primer abrazo,
recorrer tu cuerpo con las manos temblorosas
ver todo el  mundo en tu sonrisa.
Eso es el Amor...

Es difícil mantener en el tiempo esa primera emoción que creemos es el amor. Cuando conocemos a alguien la primera impresión que nuestro cuerpo experimenta es una simple atracción por el aspecto físico de la otra persona; existe un elemento en el conjunto que representa su cuerpo que nos gusta y nos hace sentir atraídos, nos produce una sensación de bienestar y confort. Este primer encuentro nos permite visualizar sólo lo externo de la otra persona, sus olores, su forma de hablar o reír y por lo tanto nos agrada y produce cierto placer. Al principio relacionamos esta sensación de placer con el amor y nos creemos "enamorados", embelesados por la apariencia que el otro nos trasmite. El amor en la pareja no es algo momentáneo o como muchos dirían "amor a primera vista". Esto es sólo atracción.  Cuando establecem…

Estereotipos de Belleza de la Nueva Era

"Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos" (El Principito)


En estos días, revisando algunos post publicados en las redes sociales, alguien subió una imagen de una mujer de talla grande abrazada a su pareja un chico bastante atlético, con la siguiente frase:
"No hay nada más bonito que tu pareja te acepte como eres, que te valore y no le de pena salir contigo ese es un amor verdadero, no ese que te hace críticas y se avergüenza de ti, si tu pareja te critica es porque no te merece, y tú te mereces alguien que te acepte y ame como eres"

Como es de esperarse, el publicado no tardó en hacerse centro de un caluroso debate sobre el ideal de la belleza femenina. Incluso hubo personas, sobre todo mujeres, que más que debatir (defender un punto de vista o idea) se dedicaron a criticar y menospreciar el aspecto físico de la joven en la imagen.

¿Pero quién decide sobre lo que es perfecto o no?
Según la web, define el "Estereotipo como la perce…

Sobreviviendo Al Síndrome de West

El inicio de una nueva vida, un nuevo sistema, un nuevo comienzo. Nadie sabe lo que le espera después de recibir la noticia; un diagnostico que te transforma el alma, que te cambia por completo. Jamás podré olvidar ese momento para el que no fui preparada.

Tener un hijo puede ser una gran bendición y siempre será una alegría para la familia. Pero también una gran lección.
Apenas supe que estaba embarazada pasado los primeros tres meses de gestación. Con ya cumplidos mis treinta y nueve años, fue una gran sorpresa, sobre todo cuando no esperas, cuando no lo has planificado.
Pero ahí estaba yo, embarazada, acercándome a los cuarenta y sorprendida, pero feliz. Recibí esta nueva dicha por cuarta vez. Por supuesto, me puse rápidamente en control y me realizaron todo tipo de exámenes para verificar que todo estaba bien. Seguí la rutina médica que mi obstetra me indicó.
Cuando estaba en mi cuarto mes, me desperté muy cansada y con fiebre muy alta, mi marido me vio sorprendido, por la palidez…