Bienvenidos a mi Rinconcito de luz...

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miércoles, 11 de enero de 2017

Familias Enfermas Emocionalmente


Lucas 6:43
"No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo,
ni árbol malo que pueda dar fruto bueno.
Cada árbol se conoce por su fruto."

Estos días de tranquilidad en mi hogar, me he puesto a reflexionar sobre la situación que enfrentan las familias en el diario convivir, con los años se aprende a discernir entre lo que es correcto o incorrecto, lo que funciona para una familia u otra. Sobre todo cuando se ha tenido la oportunidad de trabajar con grupos familiares donde la dinámica es distinta en cada una de ellos.
Es por ello que en esta edición quiero abrir un capítulo a las familias "enfermas".... A lo largo de mi vida profesional tuve que ver a muchas familias, como docente hice mucha investigación social donde registraba mis observaciones y analizaba los sistemas familiares para dar respuestas a estas.

En perspectiva una "familia enferma" es aquella que se sostiene en un círculo vicioso de situaciones en conflicto constante. Por ejemplo, cuando uno de sus miembros se presenta como victima, otro como victimario y están los que terminan como mediadores constantes o los "resolvedores de conflicto". Aunque no siempre son los mismos, este tipo de roles puede ser rotados a todos o parte de los miembros. Lo resaltante es que siempre, pero siempre mantienen el mismo estilo. El conflicto constante es el eje motivador que los mantiene unidos como familia y alejarse o decidir sanar es visto como traición.

La violencia doméstica es un claro ejemplo de una familia enferma, cuando uno de los cónyuges agrede física y emocionalmente al otro, esto puede volverse un modo de vida, una especie de juego donde el agredido constantemente reta al agresor para que se dispare la violencia. Luego llama a alguna persona cercana, a un funcionario o a los vecinos para que intercedan. Después, en poco tiempo vuelven a sus vidas como si nada hubiera pasado. (A menos que el agredido sea una victima involuntaria en el juego).

Existe otro tipo de "violencia" emocional disimulada, se puede observar en aquellas familias donde se cuestionan, descalifican o critican constantemente, tal vez por situaciones pasadas. Por ejemplo, cuando ha habido infidelidad por alguno de los cónyuges, cuando alguno de los hijos ha sido rebelde, ha dejado los estudios o ha cometido alguna falta. Entonces, se presenta el juego psicológico de cuestionamientos; porque tu me hiciste, me dijiste, dejaste de hacer, etc., luego viene la celebre frase: perdóname, no volverá a pasar.... A los pocos días se repite el drama.

Otro tipo de familia, es aquella donde se maneja la enfermedad como el punto de unión entre sus miembros, son hipocondríacos, sufren de todo y es una manera de sentirse amados, consentidos y llamar la atención de todos. La persona siente que solo puede obtener amor cuando dice tener una dolencia, entonces es la "víctima" que necesita la protección bien sea de los padres, hermanos, hijos o de su pareja.

Cualquiera que sea el tipo de motivación, las causas que crean un sistema familiar "enfermo" son: baja autoestima, incapacidad para expresar los sentimientos, querer tener el control de cada uno de sus miembros, necesidad de dependencia, entre otros.

Sería complejo dar respuestas generalizadas para "sanar" a este tipo de familia, pero si usted se identifica con algunos de los ejemplos, es hora de salir del círculo y buscar ayuda profesional.
La familia debe ser un centro de paz, de tranquilidad, donde podamos desarrollarnos como personas individuales, tener un espacio propio y a la vez ser parte de un grupo de apoyo constante. Los miembros están para motivar, para ser nuestros fans, para acompañarnos; no somos una masa aglutinada de gente que deben ir caminando según se le antoje al otro.

Somos individuos, con libre albedrío para tomar decisiones propias, pertenecemos a una familia, pero no somos de su  propiedad.



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