Bienvenidos a mi Rinconcito de luz...

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lunes, 3 de abril de 2017

Píldoras de Reflexión... Cuando la enfermedad tocó mi puerta.

Este es mi Rinconcito Personal, como cualquier espacio donde nos refugiamos del ruido externo e interno. Donde simplemente muevo los dedos sobre el teclado buscando ser parte de algo. Para trasformarlo o simplemente liberarme.
Cuando no estoy en mi rincón, me refugio en mi cocina o en mis telas... Pero siempre tengo algo en mente. Cuanto añoro la casa de playa de mi papá, era otro de mis refugios del agobiante mundo real, de la ciudad y su desorden social.
Cuantas noches  escuchando los autos que viajaban como bólidos por la carretera serpenteante que pasa por el frente; o la brisa marina que se escapaba para golpearme con su frescura el rostro ardido por tanto sol. 
Solo quedan los recuerdos, sobre todo la imagen de mi padre en su chinchorro, sus gruñidos porque dejamos algo fuera de orden o apagando las luces tras nuestro.
El no se ha ido, pero yace dormido por casi un mes sobre la cama fría de un hospital. Pocas veces puedo verlo y solo me queda besar sus manos hinchadas y decirle cuanto lo amo. 
En este momento me refugio aquí. Es este mi espacio para gritar en el silencio de mis pensamientos que no dejan de pensarlo, de sobresaltarme cuando escucho el timbre del teléfono. 
Pienso en mi madre, que en momentos es como siempre, nuestro pilar donde apoyarnos. En otras, sólo una niña asustada de quedarse huérfana nuevamente.  Y no tengo palabras para consolarla, solo mis brazos para sostenerla en su caída. 
Pero así son las familias, en una estamos celebrando la vida. Hasta que nos llega hacer un frente común de lucha contra la muerte. Por que damos todo, por ganar la batalla. Nos aliamos con un Dios que en ocasiones olvidamos que existe, hasta que nos recuerda que solo Él tiene la última palabra.
Las enfermedades nos llevan a la realidad, que somos humanos, débiles e imperfectos. Pero nos traen lecciones de amor infinito, nos acercan a lo Divino, nos despojamos de la vanidad, del rencor, del odio. Es triste en parte, darnos cuenta tarde de que es así. 
Todos en algún momento pasamos por una enfermedad propia o en un ser querido. Son momentos de mucho dolor, miedo y desesperanza,  para algunos. Esta es mi segunda vez. (En este enlace conocerás mas: haz click aquí
Sin embargo, aprendí a no dar nada por sentado, a dejar todo en manos de Dios y los médicos. Aprendí a valorar a mi familia, mis hijos, mis padres. A ser humilde, a tener paciencia y amar,  sobre todo a respetar cada ser vivo.
Pero también a no sentir miedo ante la muerte. Que ella es parte de la vida y es solo una transformación de la vida material a un nivel mas espiritual.
No digo que no temo perder a mi padre, sólo que si debe partir, me siento agradecida con haberlo tenido el tiempo necesario para disfrutarlo. Quizás Dios en su infinita misericordia me regale muchos años  junto a él y juro que lo disfrutaré mas. Por que será la manera de dar gracias y valorar el tiempo extra.
Y llega el momento de demostrar de que estamos hechos....
Quizás de papel, tan fuerte para soportar millones de historias y tan frágil que un simple rocío lo deshace.....
Quizás somos de piedra, tan fuerte para hacer caer al mas grande y tan débil, que no soporta pasar del calor al frío porque se vuelve arena...... 
Quizás somos de tierra, porque aún siendo la mas árida. Un solo grano de amor, hace que nos florezca los mas hermosos sentimientos.
Solo me queda decirles que no importa la situación que estemos pasando, sino la actitud que tenemos frente a ella. El dolor también es parte de la vida, de sentirnos humanos y es bueno, muy bueno expresarlo. Pero luego, hay que seguir adelante. Limpiarnos las heridas y levantarnos con mas fuerzas, por nosotros mismos y por quienes dependen de uno. 
Así es esta aventura, una montaña rusa donde estamos en la cima y otras veces, nos deslizamos por la pendiente con tanta fuerza que nos asusta, salir despedidos contra el viento. Pero está Dios, que siempre nos sostiene y nos llena de su amor infinito.



  


1 comentario:

  1. El mismo día que publiqué esta entrada, muere mi padre. En silencio, en paz....

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