Como extraviados en la vida, Van los errantes caminadores en esta selva de concreto. Sin un atisbo de humanidad… han perdido los sueños, En sus facciones se dibuja el pesar…. Sin emociones que representan la falta de sueños. Se aglomeran como manadas, automatizadas por el vaivén de la vida. Se tropiezan unos con otros, nadie dice nada. Nadie se queja, nadie se disculpa. Ya no hay sonrisas ni recuerdos… Me detengo entre la multitud aglutinada y espero. Me remonto a la historia de Herman Hesse con su Lobo Estepario, Sólo yo sonrío y evito la negación de los recuerdos, Es una multitud de lobos de estepa, solitarios en su devenir. Con el quejido ahogado del dolor de la gota que revienta en sus huesos. Con el quejido ahogado de la soledad que los inquieta. Nadie dice nada, nadie pregunta, nadie se atreve. Buscan las puertas imaginarias que los lleven a puertos de tranquilidad, Esa que nadie encuentra, buscan afuera lo que está por dentro. Sólo...
Mi espacio, mi mundo interior.