He sentido el amargo de la desesperanza crecida en el corazón indómito del los hombres... En estos últimos años el hombre ha sufrido una especie de "involución" emocional, por llamarlo de alguna manera, que ha traído como consecuencias un degenerado sistema de antivalores que es objetivamente visible por cualquiera. El desgaste social, es inminente; por los equívocos de una sociedad viciada por el abuso del poder, el consumismo y una errada imagen del humano perfecto. No es difícil observar a jóvenes queriendo competir los unos con los otros, promovidos por padres que en su afán de solventar las ausencias en el hogar siempre están ofreciendo mas y mas sin recibir a cambio el mas mínimo respeto y valor de su esfuerzo. Hemos creado una sociedad del materialismo y consumismo desmedido, en parte, por la profunda necesidad de llenar vacíos emocionales y psicológicos. La gran lucha por obtener mas comodidades y ofrecer mayores logros económicos, han servido como cat...
Mi espacio, mi mundo interior.