Bienvenidos a mi Rinconcito de luz...

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jueves, 6 de febrero de 2014

Miedo a perder a un ser querido...

Con cada amanecer,
te ofrezco mis brazos amorosos
para llenarte de gozo
e iluminarme con tu sonrisa.
Grandemente hijas mías,
se hincha mi corazón de placer
cuando me dicen mami querida,
cuéntame un cuento otra vez.

(Gracias Señor por permitir seguir con ellas)
Misaida <3




Hace un poco mas de cinco años, sentí realmente lo que es ser madre y ese amor inmenso que tenemos en nuestros corazón. Sobre todo cuando experimentamos ese sentimiento de que en algún momento podemos perder a nuestros hijos por causas médicas. 
Cuando algo tan valioso como un hijo es arrancado intempestivamente de nuestros brazos, para ser trasladado a un lugar donde no lo podemos tocar, besar, atender y cuidar. Cuando su vida está en manos de Dios y los médicos que lo atienden; cuando se pierde la esperanza de volver a verlo respirar y sonreír, es un sentimiento de fractura en nuestro cuerpo físico que sería indescriptible explicar con palabras. 
Todos en algún momento vivimos esa angustia ante la enfermedad de un ser querido; claro, en mayor escala la de un hijo. pero también esta la angustia de perder a los padres, espos@s, nietos y otro familiar cercano con quien hemos tenido una relación afectiva cercana.
La experiencia vivida con mis dos últimas hijas me hizo reflexionar sobre la vida y la muerte, el cómo enfrentamos esa angustia sobre todo cuando una enfermedad acecha a nuestros seres queridos y  médicamente no hay una respuesta favorable para superar la situación.
Un día decidí que el único valor que tenemos los seres humanos es la vida y por ello, tomé la determinación de vivirla intensamente. 
¿Eso que significa? -Se preguntaran muchos.
Es simple, reorganizé mi tabla de prioridades, donde la vida es lo principal. Muchos de nosotros le damos mas valor al dinero y a las cosas materiales. Tener un buen status social, una casa lujosa, un carro, una buena posición laboral. sobre todo esta última, que en esa búsqueda desesperada por lograr el éxito y escalar posiciones cada vez mas altas en nuestro trabajo, abandonamos cada día mas nuestro hogar y la familia. El tener mas y mas dinero, es parte de nuestro éxito en lo profesional y muchas veces nuestros hijos y hasta la pareja se vuelven ajenos a nosotros; vamos perdiendo el contacto humano con esas personas con quienes compartimos una casa, pero no un hogar. Sin embargo, solo cuando nos enfrentamos a una posible perdida o ya no hay retorno, nos sentimos culpables, deprimidos y queremos dar vuelta de hoja a  nuestra vida para tenerlas nuevamente con nosotros y darle todo ese amor que dejamos pendiente.
En esta reflexión que les entrego con todo el amor, solo deseo que aprendamos a vivir el presente con nuestros hijos, espos@s, con nuestros padres, abuelos, nietos y todas las personas a quienes amamos.
Las enfermedades, son parte de la vida y hay que ocuparse de ellas, no preocuparse. Las condiciones médicas que son de por vida y que por alguna razón nos toca vivir con ellas, sólo eso podemos hacer, aprender de esta experiencia, crecer con ella y disfrutar cada minuto de vida que podemos compartir con esa persona.
Antes, solo vivía con el temor de que en algún momento podía perder a mis hijas, ahora también a mi esposo. Sé que en algún momento será el llamado definitivo de Dios, tal vez, ellos me tengan que despedir a mi. Entre el cielo y la tierra no hay nada escrito. Por eso, vivo cada día de mi vida al lado de mi familia, disfrutando cada momento con ellos, propiciando momentos de felicidad y ofreciéndoles un hogar lleno de amor dentro de mis posibilidades. No quiero pensar que no hice lo suficiente, sino que entregué todo, viví con ellos intensamente. 
El trabajo, el dinero, los lujos, al final no podemos llevarlos con nosotros, pero si el amor y el recuerdo de los seres queridos.
Yo viví la experiencia de sentir de cerca el temor de la pérdida con mis dos pequeñas hijas  y creo que el amor es la energía mas fuerte que existe y lo que las mantiene vivas.
Tengo una gran amiga a quien le dijeron que su hija solo viviría hasta los quince años por una enfermedad progresiva y ya tiene veinte, el amor que sus padres le han profesado es quien ha llevado a esa joven a mantener en pie de lucha.
Sólo eso, el AMOR, nos da la fuerza y el empuje para seguir. Dejar de lado el deseo siempre vacío de trabajar sin descanso para obtener qué, cosas materiales, no da la felicidad. 
La felicidad es ver una sonrisa en la cara de nuestros seres amados, dentro de un clima de confianza y bienestar espiritual es lo verdadero y lo mas reconfortante.
Así que VIVE intensamente como si fuera la última vez y que Dios se haga cargo de lo demás. Claro sin descuidar las indicaciones médicas y mantener una actitud saludable física, emocional y espiritual sobre todas las cosas.




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