Mis pensamientos vuelan,
buscando las palabras correctas.
Aquellas que me ayuden a expresar con letras,
¿Por qué la vida es bella?
Una introspección de mis pensamientos,
me permiten dilucidar lo que tanto quiero.
A solas, en la quietud de la noche,
revuelvo en antiguos escritos que me inspiren,
¿Por qué (para mi) la vida es bella?
Pero no hay escritos, ni palabras que lo describan.
Son los momentos vividos, los recuerdos, los instantes.
¿Por qué la vida es bella?
Porque me dió el sentido de vivirla cuando tuve a mis hijos en brazos.
Sentir su olor y la delicadeza de su piel.
Pensé en los momentos que pude cargarlos y sus gritos por doquier.
La vida es bella porque amé y me sentí amada.
Porque tuve y tengo padres maravillosos que me enseñaron a volar sola.
Porque tuve libros por donde pude viajar, ser reina, princesa o heroína.
Porque tuve y tengo la oportunidad de aprender y enseñar.
Amo enseñar.... Porque soy educadora de vocación y corazón.
La vida es bella, porque puedo tomarme un café en mi patio,
escribir cuando me plazca y dormir otro tanto.
La vida no solo es maravillosamente bella,
sino muy aleccionadora, se encarga de darte el doble de lo que siembras.
Es lo que más me gusta...
La vida, te llena de oportunidades y de triunfos.
En ella reímos, cantamos, bailamos y escribimos poemas.
Qué más se busca, sino hacer las cosas que nos hacen felices.
Para aquellos que piensan lo contrario:
Miren lo que han dejado, lo que se perdieron por no saber reír.
Por un momento, piensen en lo que hacen y con quién viven.
Si hasta ahora, nada tiene sentido, entonces no es la vida,
Es la persona que no se ha permitido vivir.

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