¿Qué sería de una mariposa si le arrancaran las alas?
¿Qué sería de una flor si le fuera despojada de su aroma?
¿Qué sería de un pájaro sin su nido?
¿Qué sería de la vida sin un sueño?
Estamos en una sociedad donde se arranca una vida, para cultivar el "tener".
Alguien escribió un comentario sobre "culturas enfermas". Desde mi humilde percepción del mundo, no existen culturas enfermas, sino sociedades que lo están.
La cultura, representa nuestras raíces, las creencias y las pautas que rigen un determinado grupo social. En sí podemos decir que es nuestro patrimonio y la forma de convivir con los demás.
En un sistema que se define por nuestras costumbres, la comida, la música, el estilo de vida.... Es lo que nos define como personas pertenecientes a una región particular.
Por tanto, no se puede decir que la cultura está enferma.
Es la sociedad quien mantiene viva la cultura. Ella es responsable de perpetuar en el tiempo ese piso cultural que nos representa.
Sin embargo, en la actualidad, las sociedades humanas (es bueno aclarar, ya que existen sociedades en todas las especies), se mueven por lo que yo considero "antivalores", como son la vanidad y el deseo de poder.
Estamos viviendo en un mundo donde se valora más la apariencia que los aprendizajes. Tal vez, promovido por la gran influencia de los medios de comunicación y redes sociales donde se anuncian todo tipo de publicidad mostrando personas "casi perfectas", llenas de accesorios, ropa y objetos que hacen resaltar más su estatus. La verdad es, que muchas de ellas solo son así en ficción, el maquillaje y la ropa es una manera de hacerlas lucir impactantes a los ojos de quienes observan.
Y no es que este mal el verse y sentirse bien!!!!
Es parte del bienestar emocional del ser humano. Sino, promover lo nuestro, lo autóctono; como también la educación, lo moral y lo ético.
Entonces, ¿Quiénes son los enfermos?
Pues en mi reflexión, somo nosotros quienes hemos distorsionado los patrones. Nos regimos por una sociedad realmente grave de enfermedad. Los jóvenes están matando gente por un par de zapatos, padres que venden a sus hijos a cambio de bienes, mujeres que se desnudan por las redes sociales, mostrando sus atributos sin un ápice de autorrespeto.
Estamos en la era del tener, antes que el ser. Nos definimos más por lo qué somos, antes que el quién somos.
La realidad es que siempre han existido sociedades enfermas, desde los tiempos de la fundación del mundo diría yo. El ser humano, tiene su lado bueno y malo, no somos perfectos. Sin embargo, tenemos el poder de transformarnos. No en vano se necesitó de siglos para evolucionar a personas mucho más racionales y con capacidad para discernir entre lo bueno y lo malo.
La pregunta es: ¿Qué nos pasó?
Pongamos las cartas sobre la mesa: el problema del ser humano es que ha perdido el sentido de pertenencia frente a su cultura y la sociedad donde habita. Es decir, se ve más como individuo y no como parte de un todo. Nos concentramos en mostrar lo que poseemos, las pertenencias materiales y la presencia física. Nos avergüenza en ocasiones de dónde somos y de dónde venimos.
Cuando para alcanzar el éxito, es importante agradecer nuestros orígenes, para dar valor y construir en base a ello.
Logrando el cambio!!!!
Lo primero es considerar la creencia que somos parte de un todo y que la sociedad funciona gracias a que cada individuo por separado se forma para entrelazarse con el otro.
Un ejemplo de ello, es cuando vamos por la calle y vemos a alguien lanzando basura. Será ejemplo negativo para los demás. Algunos, seguirán el modelo; otros en cambio harán conciencia sobre la importancia de mantener las áreas comunes limpias.
Todo lo que hacemos como individuos, influenciará de manera directa o indirecta en la sociedad. Aunque pensemos que no vale la pena esforzarse para generar un cambio positivo, siempre hay alguien que aprenderá algo.
Si se logra generar que solo una persona cambie, habremos tenido éxito!
Esa única persona, en el futuro formará a su vez su propia familia, tendrá hijos a quienes le cultivará esa nueva semilla y ellos a su vez seguirán sembrando. Construyendo sociedades más sanas.
Conseguir "sanar" a la sociedad no es fácil, pero tampoco imposible. Lograr integrar lo cultural, mediante una reestructuración de la educación y patrones de crianza estables. Donde se retomen los valores, enseñando que vale más el ser por lo que es y no por lo que se tiene.
Los modelos se forman con el ejemplo. El cambio viene de lo interno, siendo coherentes con nuestras acciones, siendo auténticos y llevando una vida donde la ética y la moral sean los pilares fundamentales.
Somos parte de la sociedad y tenemos la gran responsabilidad de mantenerla sana, por nuestros hijos, por las futuras generaciones.
La manera cómo transformamos nuestro entorno depende de nuestros pensamientos. Los invito a ver este corto video y me gustaría conocer lo que piensan:


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