Cuando me inicié en esta aventura de escribir para un blog, acepto que no había un objetivo claro en lo que buscaba.
Tal vez es por ello que tengo una cantidad de contenido que no guardan relación entre sí. Pero de repente entre en la edad en que mas allá de escribir poemas, cuentos y hasta relatos eróticos; sentí esa necesidad de entregar un poco de paz a las personas que puedan y quieran leerme.
Ahora siento esa necesidad de contribuir un poco a la humanizar a las personas que me rodean. Por supuesto desde mi concepción muy particular.
Con esto, me refiero a retomar esas cualidades que nos distinguen de otras especies, los que nos hace HUMANOS.
Veo con mucha tristeza la cantidad de sentimientos, reales o no que expresan las personas a través de las redes sociales. Aunque no soy muy dada a "andar en manada" (risas) con esa expresión me refiero a aquellas personas que forman grupos sociales y/o lazos familiares tan cercanos que parecen que jamás se separan. En fin, no me gusta mucho los conglomerados sociales.
Aunque si me gustan las conversaciones amenas de pequeños grupos en lapsos de tiempo suficientes largos como para obtener nuevos temas de interés.
Pero eso es "harina de otro costal"... Así que siguiendo con el punto al que quiero llegar es la importancia que tiene rescatar esa capacidad que tenemos para sentir amor, compasión, ternura, tolerancia, respeto, entre otros sentimientos y emociones positivos hacia nuestros semejantes.
Actualmente, estamos en un periodo de transición donde se están presentando fenómenos naturales, sociales, políticos que nos pone en los límites de nuestra capacidad para enfrentar las crisis y la mejor forma de hacerlo.
Así que gritamos, golpeamos, criticamos, ofendemos, nos hacemos indiferentes, nos deprimimos o simplemente nos volvemos egoístas e iracundos.
¿Cuántas ofensas no leemos en las redes sociales? Quizás la respuesta sea: muchas! Pero también vemos una cantidad de post compartidos con imágenes religiosas, oraciones, entre otras.
Este fenómeno puede entenderse como una gran necesidad de creer en algo o alguien, un ser supremo que nos salve de la situación. Por otra parte, están los ofensivos que manifiestan esa misma necesidad expresando su descontento con el sistema, con la sociedad y con la vida misma.
Como personas, humanas; creamos a lo que a mi parecer es "responsabilizar a algo o alguien". O como el famoso libro "La Culpa es de la Vaca" de J. Lopera G.
Pero cuándo seremos suficientemente adultos para asumir que somos responsables de nuestra propia existencia y principalmente de cómo enfrentamos el día a día.
Si miramos a nuestro alrededor, podemos observar nuestra casa, los miembros de nuestra familia y el comportamiento que tienen. Sobre todo cómo reaccionan ante la cotidianidad. Si el ambiente es de caos, lo normal es ser participe de ese caos. Ya que todos somos responsables de mantener este sistema de vida.
Por el contrario, si lo que vemos es armonía y un grupo familiar armonioso; de igual forma somos responsables de mantenerlo en esa forma.
Una solo persona, tu sobre todo eres parte de un todo. En consecuencia, eres responsable.
Cuando somos capaces de sacar nuestro lado humano en cualquier ambiente. Podemos crear una energía, donde la emotividad y los sentimientos positivos suman ofreciendo una respuesta positiva.
Ser humanos, también es expresar sentimientos de dolor y tristeza. Es muy natural, no somos de palo.
Pero, si somos responsables de seguir en el dolor o buscar mecanismos emocionales que nos permitan salir de ello. Por eso es primordial buscar una motivación para continuar con nuestras vidas sin dañarnos o daños a terceros.
Quizás sea necesario recetearnos para volver al inicio y salir al mundo con un nuevo corazón. Pero les aseguro que vale la pena. Convertir nuestra casa, la comunidad y los espacios laborales en ambientes de tranquilidad es la recompensa. Nadie quiere estar en una contaste lucha o guerra emocional que al final nos desgasta física y psicológicamente. Si es así, necesitas ayuda urgente.
El estado natural del hombre es la paz y por tanto es importante comprender que cada uno de nosotros podemos hacer aportes para mantenerla.


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