Porque se necesitó más que un día...
Una mañana cualquiera, te despiertas con el firme propósito de cumplir las metas propuestas la noche anterior. Una siempre anda así, dibujando un plan en la mente. Sobre todos las que somos mamás, esposas, entre otras actividades diarias.
Sin embargo, es posible que todo aquello que planificaste, se te dé pero en sentido inverso. Y es cuando nos decimos: hoy no es mi día.
Tener un mal día es común, todos hasta los más "perfectos" maestros filosóficos lo tienen. Así que no pienses que eres muy especial por tener "malos días". Es parte de ser humanos y vivir en este hermoso planeta.
Un mal día te pone de mal humor, te deprime, te ciega y te llenas de frustración y tristeza. En ocasiones, puedes optar por echarle la culpa al sistema, a los demás, a la vida. Siempre habrá alguien a quien atribuirle tu "mala racha".
La verdad es que no hay verdaderos culpables, simplemente pasa. Personalmente pienso que es una forma de "volverte humano". Si tuviéramos siempre buenos días, no tendríamos que preocuparnos por nada. Ni siquiera sabríamos cómo dar la cara ante circunstancias adversas.
Es así, como cuando le damos todo a un niño y resolvemos sus problemas. En el momento que estén frente a ellos, no sabrán cómo resolverlos por sí solos.
A pesar de todo, podemos enfrentar esta situación con una actitud positiva y salir de ella con la frente en alto:
Date un Respiro:
En momentos así, es bueno sentarse y respirar profundamente. Eso te ayuda a que tu cuerpo se relaje; ya que en ocasiones un mal día puede hacer que tu cuerpo se tense y te sientas más estresado.
Para ello, busca un lugar donde estar a solas, cierra los ojos y concéntrate solo en tu respiración y los latidos del corazón. Sentirás como tu cuerpo se libera de las tensiones y tendrás la mente más tranquila.
Busca ayuda:
No siempre tenemos la solución a mano y por tanto nos deprimimos o no vemos la respuesta. Es por eso que es excelente idea hablar con algún familiar, un amigo o alguien en quien confiemos.
"Dos cabezas piensan mejor que una". Quizás otra persona puede darnos una respuesta o simplemente con escucharnos nos sentimos liberados.
Muy importante: siempre que busques ayuda, toma en cuenta que esta venga de gente positiva. La idea es llenarte de buenas vibras y no compartir malas experiencias, conversaciones sobre enfermedades o situación política. Alejate de estas personas, no atraen nada bueno.
Escucha música:
A mi me da buenos resultados, soy de la gente que todo lo hace escuchando música. Si eres de los míos entonces conectate con un ambiente musical de tu preferencia. Esto te hará olvidar este "mal día" y terminarlo sin caer en depresión y tristeza.
Llora:
Aunque parezca contradictorio, es maravilloso llorar. Soy de la gente que llora por todo, imaginense cuando tengo un mal día.
Llorar nos permite liberar esa energía que nos hace perder el control ante situaciones estresantes. Sobre todo desprendernos de la tristeza y sentimientos depresivos.
Así que, si tienes ganas de llorar, hazlo. Somos humanos, una lagrimita de vez en cuando no hace daño. Al contrario, es muy sano para nuestro bienestar emocional y mental.
Sé Positivo!!!!
Todo está en la mente, si pasas el día quejándote porque las cosas no están saliendo como lo planeaste, seguirá así.
Okey, no todo puede ser como tu lo quisiste; pero tal vez sea una oportunidad para algo mejor. Así que abre tu mente y piensa que esto sólo es pasajero.
"Después de la tormenta viene la calma"
Vé, relajate, duerme un poco o simplemente descansa. Mañana será un nuevo día, lleno de infinitas posibilidades y grandes sorpresas.
Dá gracias a Dios por los aprendizajes del día.




Comentarios
Publicar un comentario